Longitud: 29,7 km
Continuamos el recorrido después de nuestro descanso en Dueñas. Es la última etapa del Ramal Sur y la más transitada por su proximidad a las dos capitales de provincia (Palencia y Valladolid). También la más "urbanita", su trazado discurre entre otras vías de transporte de los siglos XIX y XX como son el ferrocarril y la autovía.
Al incorporarnos al Canal en Dueñas podemos elegir entre uno u otro margen. Una intervención en este tramo del Canal de la C.H.D. es el motivo de que los caminos de sirga sean perfectamente transitables.
Entre el bullicio de las idas y venidas de los vehículos y los trenes podemos disfrutar del atractivo de las esclusas y bonitos puentes que nos encontraremos en el recorrido. Puentes que a su vez nos dan la posibilidad de acercarnos a las localidades canaliegas.
Así, por ejemplo, a casi 8 km. del inicio de ruta, nos encontramos con la esclusa nº 39 y el puente que nos lleva a Trigueros del Valle, Cubillas de Santa Marta y Valoria la Buena. El río Pisuerga y el Canal van casi paralelos, por lo que se pueden ver sotos y parajes donde abundan todo tipo de aves y flora.
Continuamos nuestro recorrido y llegamos a la esclusa 40, en el término municipal de Corcos, también de planta rectangular, pues este tramo se construye entre los años 1831-1836.
A escasos 2 km llegaremos al Puente de Palazuelos que nos conducirá a Cabezón, donde merece la pena hacer un alto, conocer la localidad y reponer fuerzas para finalizar la etapa. Retomamos este último tramo por el margen izquierdo y tendremos que continuar casi 9 km. para encontrarnos con la esclusa 41. Poco más de 1 km. y llegamos a la 42, la única esclusa (de navegación) de todo el canal que conserva las compuertas originales, en ella es fácil comprender el funcionamiento de las mismas.


Longitud: 24,76 km
Esta vez nuestra ruta la vamos a realizar por el Ramal del Sur, que inicia su trazado en el lugar de El Serrón (Grijota), tomando sus aguas del Ramal Campos. Lo primero que veremos será la triple esclusa 25-26-27 y unas instalaciones anejas, que dan muestra de la actividad que hubo en el lugar; fábrica de harinas, almacenes, casas, etc…Podemos iniciar la etapa desde el puente de la esclusa triple, donde indistintamente optaremos por uno de los dos márgenes, que nos acercarán a la esclusa doble 28-29 de la localidad de Grijota. Continuamos por el margen izquierdo y pronto pasaremos por el emisario de la laguna de la Nava, que se dirige al Carrión, este puente es del siglo pasado y conserva el nombre del antiguo puente "los Cinco Ojos". En la esclusa 30 existe la fábrica de harinas del mismo nombre. Aquí cambiamos de margen y continuaremos por el derecho.
Las esclusas 31 y 32 están en Viñalta. Desde aquí, por el lado izquierdo del Canal, un ramalillo llega hasta la ciudad de Palencia, concretamente a la "Dársena de Palencia", que tuvo su importancia en el transporte, en la época de apogeo de la navegación por el Canal. El Canal discurre entre el Monte el Viejo y el río Carrión, hasta Villamuriel de Cerrato, otra localidad canaliega donde el Canal está integrado en el casco urbano. Aquí está la esclusa 33 con sus edificaciones anejas: vivienda y fábrica de harinas. Merece la pena hacer un alto en la ruta para descansar, reponer fuerzas y conocer la localidad.
Volvemos al Canal y tomamos el margen izquierdo. La próxima esclusa es triple y se sitúa en el paraje conocido como Soto Alburez. Es el único conjunto de esclusas donde vamos a encontrar "juntos" los dos estilos, pues mientras la esclusa 34 es ovalada, la 35 y 36 son de planta rectangular. Esto es debido a que en este punto, y una vez construida la primera esclusa, se paralizan las obras de construcción del Canal, y cuando éstas se reinician, años más tarde, se había cambiado el proyecto de las esclusas y la empresa ejecutora. Es un lugar agradable, con su área de descanso para hacer un pequeño alto en el camino.
Reanudamos la ruta, con-tinuando por el margen izquierdo. Nos quedan aún 9 km. para acabar la etapa, pero antes pasaremos por otras dos esclusas, esta vez simples, la nº 37 y la nº 38, ambas en el término municipal de Dueñas, otra localidad canaliega declarada "Conjunto Histórico Artístico en 1967", visita obligada y fin de esta etapa.

Longitud: 24,9 km
Continuando nuestro recorrido por el Canal de Castilla, volvemos al puente de la antigua carretera de Castromocho a Villarramiel, tomamos la margen derecha y caminamos por sendas solitarias con la sola compañía de los pájaros. El Canal sigue siendo fuente de vida frente a los áridos campos "terracampinos", sembrados de otras construcciones típicas de la comarca: los palomares, de todas formas y tamaños. En esta etapa nos encontramos con un camino muy irregular. Hasta Castil de Vela el Camino no es muy cómodo, pero es transitable. Al fondo, el páramo de los Torozos. La primera localidad que nos espera es Capillas. Tiene restos de una muralla, la iglesia de San Agustín o su histórica fuente. Más lejos está Boada de Campos con la Laguna del mismo nombre.
Retomando la marcha, nada más salir de Capillas nos encontramos con la 2ª esclusa, que junto con la vegetación del Canal forman un conjunto verdaderamente apacible y bucólico. Continuamos por el margen derecho, llegamos a la esclusa 3ª tranquila y retirada. La vegetación se va haciendo más intensa y en algunos tramos nos puede dificultar el paso.
Pasaremos por la 4ª y 5ª esclusas. Las localidades por las que pasamos apenas si tienen población, a la derecha está Castil de Vela a la izquierda Belmonte de Campos que posee un precioso castillo.
La sexta esclusa se encuentra en un tranquilo lugar y está prevista su rehabilitación, como continuación a la rehabilitación que se efectuó en la séptima. Desde aquí hasta Medina de Risoeco da igual el margen que tomemos, ambos son cómodos y muy transitables.
Antes de llegar al final de la etapa y del Ramal, pasaremos por otro acueducto, el del río Sequillo. Estamos en la provincia de Valladolid. Villanueva de San Mancio es la primera localidad canalera de esta provincia, muy cerca Támariz de Campos.
Los caminos de sirga, en línea bien recta, nos conducen a la monumental ciudad de los almirantes: "Medina de Rioseco". Es fácil que en estos últimos kilómetros veamos surcar por las aguas del canal a la embarcación "Antonio de Ulloa" que realiza paseos por el Canal de martes a domingo.
Y llegamos a la Dársena de Medina de Rioseco, la más grande de las que hay en el Canal. Su fábrica de harinas, visitable, y sus almacenes, convertidos en Centro de Recepción de Viajeros del Canal, funciona durante todo el año de martes a domingo. Para información y reservas, el teléfono es 983 701 923.


Longitud: 25,04 km
Desde Paredes de Nava nos dirigimos al lugar conocido como Sahagún el Real, una de las poblaciones que surgieron con el Canal. Allí se conservan las edificaciones de almacenes, casa del fiel, embarcadero y la Ermita del Canal, "único edificio religioso" del mismo. Comenzamos esta etapa desde el puente de Sahagún, tomando el camino de la margen izquierda.
Pasamos sobre el arroyo Melgares, acompañados por alguna hilera de árboles. Se nota que estamos en Tierra de Campos y cómo el Canal deja su huella por estas tierras duras de secano para disfrutar de la amplitud, luminosidad y colores de la "tierra de campos".
Continuamos nuestro camino y veremos unas compuertas sobre el Canal, justo en el acueducto de tres ojos, debajo las aguas del río Retortillo. Aquí el Canal aumenta generosamente las aguas del río que, un poco más abajo, inundarán la Laguna de la Nava. Este humedal, junto al de Villafáfila (Zamora), es de los más importantes de la Tierra de Campos.
Estamos cerca de Fuentes de Nava. Lo podemos comprobar al divisar la inmensa torre de su iglesia, conocida como "La Estrella de Campos". Podemos acercarnos, conocer y visitar la localidad y el Centro de Visitantes de la Laguna de la Nava.
Volveremos para retomar nuestra ruta, continuando por el margen izquierdo. A 5 km, otro acueducto, esta vez sobre el río Valdeginate. Estamos en Abarca de Campos. Si nos hemos fijado llevamos 2 etapas (casi 50 km.), sin haber encontrado ninguna esclusa. Ahora podemos ver la primera de este Ramal. Se encuentra en el "Barrio del Canal" de la localidad de Abarca de Campos, junto a otras edificaciones típicas como la Fábrica de Harinas, que estuvo funcionando como Centro de Arte Contemporáneo, la dársena o embarcadero, almacenes donde se instaló una actividad de restauración y otras viviendas medio abandonadas. Esperemos que en nuestro próximo viaje podamos disfrutar de los servicios turísticos de este complejo.
Continuamos nuestra ruta, esta vez por el margen derecho. Por tierras llanas y tranquilas llegaremos al Puente de la Carretera N. 620, que nos llevará a la derecha hasta Villarramiel o a la izquierda a Castro-mocho, localidades donde daremos por finalizada esta sexta etapa.


Longitud: 28,31 km
Comenzamos la etapa e iniciamos Ramal. Una vez que las aguas del Canal caen de la esclusa triple se mezclarán con las del río Carrión, y en este lugar comienza o surge el Canal de Palencia y aguas más abajo el Ramal Campos. Un cartel nos indica el recorrido de esta etapa. Es indiferente el margen que tomemos, ambos tienen buen camino, que nos conducirá entre una densa y tupida alameda hasta las proximidades del puente de Valdemudo. Pero antes habremos pasado por la 3ª esclusa de retención.
No debemos olvidar que es, precisamente en esta etapa, donde se iniciaron las obras de la construcción del Canal de Castilla en el año 1753, parándose en el mes de noviembre de 1754 en Sahagún el Real.
El puente de Valdemudo fue de los primeros en construirse, pues por aquí pasaba una cañada real leonesa. Con el fin de no obstaculizar el paso del ganado se construye este puente funcional, perfecto y armonioso, fabricado sobre el suelo, ahorrando de esta manera las cimbras. Después ha sido utilizado para el paso de la carretera Palencia a Carrión, ahora se conserva fuera de uso.
Una vez que hemos cruzado la carretera que atraviesa el Canal, continuaremos el curso del agua, por el margen izquierdo. Siete kilómetros más abajo llegaremos al Serrón, lugar donde el Canal se ramifica: el Ramal de Campos continua su cauce por el ramal de la derecha y a la izquierda da comienzo el Ramal Sur, que llegará hasta Valladolid.
Si continuamos etapa por el ramal Campos seguiremos por el margen izquierdo de dicho Ramal, y a unos 3 k. llegamos a Villaumbrales. Pasado el puente apuntado del Canal, nos encon-tramos con el edi-ficio conocido como "Casa del Rey", donde se ubica el Museo del Canal de Castilla, edificación del siglo XVIII. En ese mismo lugar existió un antiguo astillero y dique seco.
Pronto llegamos a Becerril de Campos. Como ocurrió en Villaumbrales, el Canal está integrado en el casco urbano. Hacemos un alto en nuestro camino para disfrutar de esta localidad declarada Bien de Interés Cultural en el año 2004 con categoría de Conjunto Histórico, sus iglesias, museo, edificaciones, etc..., también aprovechamos a reponer fuerzas y dar cuenta de la buena gastronomía de Tierra de Campos, para continuar nuestra etapa a Sahagún el Real y Paredes de Nava, cuna de los Berruguetes y del poeta Jorge Manrique.


Longitud: 17,3 km
Volvemos a tomar el Canal en el punto que lo habíamos dejado, puente de la carretera de Astudillo en la esclusa cuádruple, o acercarnos por la carretera N. 611 hasta la esclusa 21. Ahí tomaremos el camino de la margen izquierda y pronto llegaremos a otro de los muchos y bonitos acueductos; bajo éste pasa el río Ucieza. Protegidos y acompañados por álamos, llegamos al puente de Piña de Campos, a escasos metros el casco urbano, con casas solariegas de aspecto palaciego, sin perder la sobriedad castellana.
En la llanura (si miramos a la izquierda) se levanta solitaria la iglesia de San Hipólito, en Támara, catedral por su tamaño. En esa misma dirección tenemos otra joya: la iglesia de San Juan en Santoyo. Entre lomas, hacía el oeste, divisaremos las dos Amayuelas: la de Abajo y la de Arriba. Dos pequeños pueblos que poseen una vieja fuente romana y una iglesia románica.
Llegamos al puente de Bezana, por donde pasa la carretera que va de Amusco a Villoldo. Los árboles se han ido despejando y veremos a la derecha una laguna, es la charca de la Bezana. A la izquierda, a poco más de dos kilómetros, se encuentra Amusco, en él destaca la ermita románica de Nuestra Señora de las Fuentes, la inmensa iglesia de San Pedro, conocida también como el Pajarón de Campos, y una sinagoga, convertida hoy en restaurante.
Volviendo a nuestra ruta del Canal, seguiremos por el margen izquierdo hasta llegar al Puente del Gallo. Aquí tenemos que cambiar al margen derecho, y continuar por éste hasta el final de la etapa. Son casi 2 km en los que a veces nos alejamos algo del Canal, pero nos vamos a encontrar con uno de los humedales más grandes que hay a orillas del Canal, con un alto valor ecológico: "la Laguna de la Toja", en sus proximidades se ha instalado un observatorio de aves, donde podremos contemplar; fochas, azulones, garzas y aguiluchos laguneros. Llegamos a Calahorra de Ribas, uno de los lugares más simbólicos y emblemáticos en la historia del Canal. Aquí dieron comienzo las obras del Canal en julio de 1753.


Longitud: 21,2 km
Una vez visitada la localidad de Osorno, volvemos al puente de Osorno para tomar el Canal por el camino de la margen izquierda. Pronto llegamos a la esclusa 15 y dos kilómetros más adelante pasamos por el acueducto de la Vallarna, de tres ojos y con detalles ornamentales. Llegando al puente de Cabañas, a la derecha se divisa la localidad de las Cabañas de Castilla. En esa misma dirección, pero más alejada, se encuentra la localidad de Santillana de Campos, feudo del marqués de las Serranillas. El Canal surca tierras llenas de Historia.
Desde el puente de las Cabañas al Puente de Requena distan poco más de 6 km., en los que nos encontraremos cuatro acueductos; "Fuente Pedro", " Valdéalas", "Valdegara" y "Requena", y otras construcciones denominadas almenaras. Son casetas en las que sitúan los mecanismos de cierre o apertura, que permiten la salida de agua a las acequias, construcciones muy características y diferentes entre sí en forma y en los materiales utilizados para su construcción.
Apenas hay localidades cercanas al Canal, pero Requena es una de ellas. Saliendo por el puente del Canal llegamos a esta pequeña localidad de casas de adobe y ladrillo, cuya iglesia, dedicada a San Miguel, posee un retablo renacentista.
Al continuar nuestro camino, sin cambiar de margen, pasaremos por la charca de Valdemorco, donde seguro que descubrimos ánades reales y, en invierno, garzas.......Después de la esclusa 16, en la margen derecha aparece la toja del Molino: una gran extensión de terreno completamente inundado, con cigüeñas, fochas, garzas, patos… A la izquierda hay un camino que nos acerca a Boadilla del Camino. Dista kilómetro y medio, posee un rollo justiciero de finales del S. XV y principios del XVI y la iglesia de Ntra. Sra. de la Asunción.
Desde este punto el "Camino de la Razón", el Canal, y el "Camino de la Fe", el Camino de Santiago, comparten senda hasta Frómista, disfrutando peregrinos y canaleros de un agradable y fresco paseo, en la cada vez más seca y ruda Comarca de Campos.


Longitud: 26,35 km
Esta segunda etapa comienza en la Presa de San Andrés, muy cerca de Herrera de Pisuerga, donde se cruzan las aguas del Canal con las del Pisuerga, motivo éste por el que nos encontramos el paso del camino de sirga cortado en la etapa anterior. Aquí existe un embarcadero y en la época estival hay barcas eléctricas que realizan el recorrido desde la Presa a la esclusa 6ª. También se ubica el Centro de Interpretación del Canal de Castilla y un área de descanso. Esto, unido al fácil acceso que este paraje tiene desde la N. 611, hace que sea un lugar ideal para disfrutar del Canal desde dentro y fuera del agua. En este lugar hay otra obra hidráulica, del siglo XX, comienza aquí el Canal del Pisuerga, que en algún tramo va próximo al de Castilla.
Una vez visitado el conjunto de la Presa del Rey nos acercamos a la 2ª Retención, conocida como la "Retención de San Andrés", que sirve para impedir la inundación del Canal con las aguas del Pisuerga y es otro ejemplo más de la ingeniería del siglo XVIII. Su piedra roja se puede divisar desde la carretera. Retomamos la ruta por el Canal, margen izquierdo, y a poco más de 1km llegamos a la esclusa 7 y a las ruinas deL batán del Rey. Continuamos por el margen izquierdo, en algunos momentos la vegetación nos hará dificultosa la marcha, pero el paisaje lo compensa.
Avanzando llegamos a Olmos de Pisuerga. Su doble esclusa, la 11-12, y sus edificios ruinosos nos muestran la actividad que el Canal tuvo en este punto. Un poco más y llegamos a Naveros, donde está la esclusa 13.
Entramos en la provincia de Burgos. Cercana a San Llorente de la Vega se encuentra con la esclusa 14, que ha sido rehabilitada para la navegación, unas edificaciones y una minicentral eléctrica. Seguimos por el margen izquierdo y poco antes del Puente de Carrecalzada hay otro edificio que se va a recuperar como Centro de Turismo y actividades deportivas.
Llegamos al puente de Carrecalzada y continuamos por el camino de sirga del margen izquierdo. Andando poco más de un kilómetro llegamos al acueducto de Abánades, señorial e impresionante. Muy cerca de él se levantó el poblado de San Carlos de Abánades, del que hoy no queda nada.Continuando la sirga llegamos al puente de Osorno o de Carrequemada, lugar donde finaliza nuestra etapa de hoy. La carretera que cruza nos conduce, hacia la derecha, a Osorno. Poco más de 1 km. y habremos finalizado esta 2ª etapa.



Longitud: 9,85 km
Alar del Rey le debe su existencia a las vías de comunicación del siglo XIX: el Canal y el Ferrocarril. El kilómetro cero no puede ser más significativo de esta circunstancia, pues en ese lugar se dan cita no solo el Canal y el río, sino también la vía férrea y una carretera. Da para meditar: ¿quién pudo más? ¿El Canal o el tren? La vía o la carretera? Todos se complementan y todos nos pueden ser de gran utilidad para ayudarnos a descubrir y disfrutar del Canal de Castilla.
El lugar no puede ser más agradable, un gran parque, el río, por donde es fácil que encontremos algún piragüista practicando dicho deporte. No olvidemos que en Alar se celebra la Fiesta del Descenso del Pisuerga, declarada de Interés Turístico Nacional. Aunque el lugar invita al descanso, debemos dar comienzo aquí a nuestro recorrido por el Canal, y qué mejor que comenzar con un paseo por la localidad del Alar, localidad del Rey y de nueva planta. Le falta el encanto de la tradición, que es suplido por las construcciones del Canal: la esclusa de retención (la primera), unos metros agua abajo la impresionante dársena que conserva las argollas donde atracaban las barcazas, las edificaciones anexas; almacenes y mazmorras o cárcel de penados.
Comenzamos aquí nuestra marcha por el camino de la margen derecha, los primeros metros no están muy bien marcados y aunque parece que nos desvíe del recorrido del Canal a los pocos metros nos devolverá al camino de sirga.
La primera esclusa la encontraremos en Barrio de San Vicente. Es ovalada y de un solo salto, como el resto que veremos en esta etapa. Continuamos la marcha y a 1,5 km. llegamos a San Quirce de Río Pisuerga, donde está la 2ª esclusa. Si lo deseamos podemos hacer un alto en la ruta y pasear por este pequeño pueblo de casas de barro y piedra, con una iglesia dedicada a San Miguel y en lo alto del pueblo la ermita del Cristo. Merece la pena subir y disfrutar del panorama: la Peña Amaya, la montaña palentina, la huerta de Herrera y el Canal, que a su paso va marcando una línea continua de arbolado y verdura.
Volvemos al camino del Canal y seguimos por su margen derecha. No hemos recorrido 1 km y ya hemos llegado a la esclusa 3ª. A un lado el agua, al otro las fincas de Herrera de Pisuerga. Y llegamos a la esclusa 4ª, donde existe una central eléctrica y unas casas de turismo rural; la Cuarta y el Canal.
Desde aquí debemos o bien desviarnos a Herrera de Pisuerga (pues si seguimos nos encontraremos el paso cortado al llegar al cruce del Canal con el Río Pisuerga) o continuar y cruzar el río por el ferrocarril, a no ser que sea en época estival y al estar funcionando las barcas eléctricas podamos cruzar el río con ellas.




Desde el pueblo de Lezana parte un antiguo camino que conduce hasta el santuario de la virgen de Cantonad, patrona del Valle de Mena desde el siglo XVII. Cada 8 de mayo, este camino es recorrido por los meneses que, desde diferentes pueblos del valle y a modo de peregrinación, deciden ir a pie hasta el santuario para venerar a su patrona y participar en los actos civiles y religiosos que constituyen la festividad de Nuestra Señora de Cantonad.
Tradición, cultura y religiosidad popular, constituyen las principales características de un evento cuya secular celebración ha contribuido al reforzamiento de las señas de identidad colectiva entre los habitantes del valle, quienes conciben el santuario y la propia fiesta como bienes o elementos surgidos en el seno de la comunidad y pertenecientes, por lo tanto, al patrimonio común.
Esta circunstancia queda reflejada en la interrelación existente entre los usos religioso y festivo, y en la propia disposición del santuario en inmediato contacto con la campa donde tiene lugar la romería.


ITINERARIO:


Partimos de la plaza de Lezana y continuamos, sin desviarnos, por el camino hormigonado que asciende hacia el cementerio y la residencia de ancianos. Una vez pasada la residencia, a la izquierda, encontramos una primera barrera que permite acceder a la campa por donde continúa el camino a Cantonad.
Seguiremos por este camino, sin desviarnos, y de nuevo nos encontramos con otra barrera que atravesaremos para salir a una gran campa por la que continúa el camino y en la que podremos contemplar una encina solitaria de gran porte y copa redondeada.
Siguiendo la huella del camino, atravesaremos la campa hasta el final, donde volvemos a encontrar una barrera que nos permite pasar al camino hormigonado procedente del pueblo de Vivanco.
Desde este punto ya se divisa el santuario de Cantonad. Continuaremos por este camino que asciende hasta desembocar en la explanada del santuario. Una vez aquí, podemos subir hasta la ermita y disfrutar de las vistas del valle desde el muro que circunda el recinto del santuario.
Para reanudar el recorrido, bajaremos a la explanada del santuario donde al final de la misma, encontraremos, a la izquierda, un caminito que tomaremos para descender hasta el pueblo de Vivanco.
Este camino encajado, conserva parte de su empedrado en algunos tramos y es conocido como Camino del Calvario porque era utilizado en las procesiones de Semana Santa para representar el Via Crucis que culminaba en el santuario.
El camino desemboca en el barrio de Urbaneja, perteneciente al pueblo de Vivanco, y en este punto, continuaremos hacia la izquierda para descender por una calleja hasta la carretera, donde nos toparemos con una señal de Stop.
Una vez aquí, giraremos a la derecha y continuaremos por la acera de la carretera hasta llegar a una segunda señal de Stop donde, a la derecha, encontraremos el camino que conecta los pueblos de Vivanco y Lezana. Seguiremos este camino que desemboca junto a la residencia de ancianos de Lezana.
En este punto, descenderemos por un camino asfaltado hasta alcanzar un pequeño cruce donde hay un pino. Desde aquí, continuaremos hacia la derecha por una calleja que desemboca en la plaza de Lezana.
En Lezana, torre de los siglos XIV-XV, casonas cúbicas, algunas blasonadas, de los siglos XVIII-XIX, molino del siglo XIX ubicado en el camino de Las Estorcas.
En Vivanco, Santuario de Cantonad, construido entre los siglos XVI-XVIII; torre de origen bajomedieval (siglos XIV-XV) con retoques y añadidos de los siglos XVI-XVII; arquitectura tradicional de origen bajomedieval, casonas cúbicas – algunas blasonadas – de los siglos XVIII-XIX, palacio abacial de los siglos XVII-XVIII, iglesia con restos del primitivo templo románico y tapa de sarcófago románico de finales del siglo XII perteneciente al abad de Vivanco




Entre los pueblos de Artieta y Berrandúlez, localizados en el sector oriental del Valle de Mena, discurre un pequeño camino transitado desde, al menos, el s. XV hasta el s. XIX por los arrieros de estos pueblos que, acompañados de sus recuas, se dedicaban a la compraventa, transporte y redistribución de cereales, vino, calderas de cobre y otros productos, entre los pueblos del valle, las villas cantábricas de Balmaseda, Bilbao o Laredo, y las de La Rioja.


ITINERARIO:


Partimos de la bolera de Artieta, y seguimos el camino que continúa de frente en dirección Berrandúlez.
Pasadas las últimas casas de Artieta, a la izquierda del camino, encontramos un lavadero y una fuente de agua potable. Continuamos por el mismo camino, sin tomar ningún desvío, y llegamos hasta una cancela que cierra el camino; la abriremos para continuar nuestra marcha y dejaremos cerrada después ya que sirve de barrera para el ganado que pasta en esta zona.
En pocos minutos, alcanzamos la entrada de Berrandúlez, flanqueada por dos muretes de losetas bastante regulares y dispuestas a hueso, ésto es, sin mortero.


En Artieta, casonas blasonadas de gran porte pertenecientes a los siglos XVIII-XIX y construidas por indianos enriquecidos.
Algunas de estas casas, evocan una arquitectura de carácter señorial de época medieval mientras que otros ejemplos, basados en la casa cúbica menesa, incorporan elementos propios de las corrientes estilísticas de época neoclásica.
Aunque morfológicamente muchas de estas construcciones responden al modelo autóctono de la casa cúbica, tipología que responde a una orientación económica determinada y a las condiciones climatológicas características de estas latitudes, en todos los casos se trata de edificaciones cuyo uso es principalmente residencial, obviando la integración de los espacios humano y animal existente en el modelo primigenio de casa cúbica; bolera, fuente y lavadero de finales del s. XIX - comienzos del s. XX.
En Berrandúlez, casas cúbicas (casa tradicional del Valle de Mena) de los siglos XVIII-XIX cuyas delanteras presentan empedrados realizados en los siglos citados.
Es especialmente significativa la evolución experimentada por este pueblo en el transcurso de los siglos XIX- XX hacia una economía exclusivamente ganadera, hecho que queda reflejado en las casas, donde se observa una integración del espacio humano y el destinado a los animales, en las cabañas con patines anejos para el ganado y en el propio paisaje agrario que ofrece el pueblo.



El hilo conductor de este recorrido es el río Cadagua, principal curso de agua que atraviesa el valle de oeste a este y cuyas aguas sirvieron, en otro tiempo, para alimentar los numerosos molinos y ferrerías que se construyeron a lo largo de su curso, desde Cadagua, donde nace, hasta El Berrón, último pueblo del valle por su flanco noreste.
En este recorrido atravesaremos toda la cuenca alta del río, desde la capital administrativa del valle, Villasana, hasta su nacimiento en el pueblo al que da nombre, observando cómo el río ha modelado a su paso un paisaje vegetal muy variado, formado por especies de ribera (olmos, chopos, sauces), hayas, encinas, robles y acebos, entre otros.
Así mismo, el Cadagua se convierte en refugio y hábitat para diversas especies entre las que destacan las truchas, anfibios, culebras de río, garzas, etc.


ITINERARIO:


las afueras de Villasana, en dirección a Vallejo, tomaremos un camino de tierra que sale a la derecha de la carretera y que reconoceremos por la baliza principal del GR-85. Seguiremos por este camino para salir a la calle de una urbanización de chalés.
Pasada la rotonda de la urbanización, encontraremos la marca del GR-85 (franjas roja y blanca) en un caminito de hierba, que sale a la derecha y que discurre paralelo al río. Recorridos unos metros de este camino, nos encontramos con la nueva carretera de circunvalación de Villasana que atravesaremos por el puente situado debajo.
A continuación, seguiremos por el camino de la derecha, jalonado cada ciertos metros con las marcas del GR-85. Continuaremos por este camino hasta llegar a la entrada del pueblo de Vallejo, donde saldremos a la altura del humilladero de Santa Teresa.
Continuaremos a la derecha y cruzaremos el puente sobre el río, encontrándonos, a la derecha, con el único molino que aún se mantiene en funcionamiento en el valle. Seguiremos por este camino hasta encontrar un pequeño desvío hacia la izquierda paralelo al canal.


Continuaremos por este camino que nos conduce hasta el pueblo de Villasuso pasando junto a una antigua ferrería. Llegados a Villasuso, nos encontraremos con varios desvíos a izquierda y derecha que ignoraremos para continuar de frente hasta encontrarnos con las primeras casas.
Una vez allí, bajaremos la primera calleja a la izquierda, hasta llegar a una pequeña plaza con una fuente situada al pie de la carretera asfaltada.
Desde aquí continuaremos por la carretera, hacia la derecha, en dirección a Paradores. En la salida del pueblo nos encontraremos con una bifurcación y en este punto continuaremos por el camino de la izquierda, que conduce hasta Lezana, pueblo que se divisa durante todo el camino.
Una vez en Lezana, giraremos a la derecha ascendiendo por la carretera asfaltada hasta llegar a la plaza y aquí, continuaremos por una calle que sale del pueblo a la izquierda, en dirección al antiguo molino de Lezana y que nos conducirá sin pérdida hasta Cadagua siguiendo el camino llamado de Las Estorcas.



Desde Villasana hasta el pueblo de Cadagua, flanqueado por prados, vegetación de ribera, hayas, encinas, robles, acebos, castaños y avellanos, discurre un antiguo camino transitado desde el siglo XII por los peregrinos que, tras arribar a los puertos del cantábrico, continuaban su viaje hacia Santiago de Compostela siguiendo esta vía alternativa que atravesaba el Valle de Mena y los municipios más meridionales de la actual comarca de Las Merindades hasta alcanzar la Meseta y enlazar así con el Camino Francés.


El testimonio material de la utilización de este camino como vía secundaria del Camino de Santiago, viene representado por los dos principales monumentos románicos con que cuenta el Valle de Mena, a saber, San Lorenzo de Vallejo y Santa María de Siones. Ambas iglesias presentan en su repertorio iconográfico símbolos jacobeos como las veneras, presentes en los dos edificios, o las numerosas representaciones de peregrinos existentes en San Lorenzo de Vallejo, templo en torno al que la Orden Hospitalaria de San Juan de Jerusalén, protectora de los caminos de peregrinación, estableció una de las cuarenta y dos encomiendas que conformaban el Gran Priorato de esta orden en Castilla.
En la actualidad, este camino forma parte del G.R.- 85, sendero de gran recorrido que recorre la comarca de Las Merindades y que en todos sus tramos aparece balizado con marcas de pintura roja y blanca.


ITINERARIO:


Desde la presa, continuaremos por la carretera que la cruza hasta llegar al camino que bordea la margen izquierda o lado norte del pantano.
Partimos de la plaza de San Antonio de Villasana, donde se encuentra el panel informativo del recorrido del G.R.-85 a través del valle.
Desde aquí, seguiremos por la calle del Medio hasta alcanzar la carretera asfaltada en dirección a Vallejo. Recorridos unos metros, tomaremos un camino de tierra que sale a la derecha de la carretera y que reconoceremos por la baliza principal del GR-85.
Seguiremos por este camino para salir a la calle de una urbanización de chalés. Pasada la rotonda de la urbanización, encontraremos la marca del GR-85 (franjas roja y blanca) en un caminito de hierba, que sale a la derecha y que discurre paralelo al río.
Recorridos unos metros de este camino, nos encontramos con la nueva carretera de circunvalación de Villasana que atravesaremos por el puente situado debajo. A continuación, seguiremos por el camino de la derecha, jalonado cada ciertos metros con las marcas del GR-85.
Continuaremos por este camino hasta llegar a la entrada del pueblo de Vallejo, donde saldremos a la altura del humilladero de Santa Teresa. Desde este punto, el recorrido sigue la carretera asfaltada que atraviesa el pueblo de Vallejo hasta pasar la última casa, donde se desvía a la izquierda por un camino de hierba indicado con las marcas del G.R.-85. Siguiendo este camino en recto, sin coger ninguna desviación, se llega a la entrada del pueblo de Siones.
En este punto, el sendero vuelve a continuar por la carretera asfaltada esta vez en dirección a Vallejuelo. En Vallejuelo hay que subir por el camino que asciende hacia la iglesia y que gira a la derecha en dirección al cementerio.
Poco antes de llegar al cementerio, sale un camino de tierra, a la derecha, que tomaremos y seguiremos hasta llegar a una trifurcación donde aparece una alcantarilla. En este punto continuaremos por el camino del medio hasta llegar a la siguiente alcantarilla donde hay otra bifurcación y donde seguiremos de frente.
Unos metros más adelante, ya en Sopeñano, el camino gira a la izquierda para continuar por una calle hormigonada que se dirige hacia el cementerio. Llegados al cementerio, continuaremos de frente, por un camino de grijo que se dirige al pueblo de Cadagua. Ya en Cadagua, el camino desemboca en otro más ancho que asciende hasta la estación de este pueblo y que nosotros continuaremos en sentido inverso para bajar hasta la plaza de Cadagua.



Encajado entre los Montes de Ordunte y la Sierra de La Costera, en un entorno natural en el que destacan especies arbóreas como acebos, madroños (llamados bortos en el Valle de Mena), pinos autóctonos, tejos, hayas, robles, encinas, acerones y enebros, descubrimos el impresionante paisaje que conforma el Pantano de Ordunte, embalse construido en 1934 con una capacidad de 23 millones de metros cúbicos para abastecer de agua a Bilbao a través de la contención de las aguas pertenecientes a los ríos Cerneja y Ordunte y en donde pueden observarse patos salvajes y cigüeñas.
A la belleza paisajística de esta zona, se suma el valor histórico y arqueológico que le confiere la gran concentración de hogares y túmulos funerarios correspondientes a la Edad del Cobre o Calcolítico situados en sus inmediaciones.


ITINERARIO:


Desde la presa, continuaremos por la carretera que la cruza hasta llegar al camino que bordea la margen izquierda o lado norte del pantano.
Este camino no tiene pérdida. Seguiremos por él obviando siempre los ramales que salen a la derecha del mismo. A mitad del recorrido, una vez pasado el puente sobre el río Ordunte, situado en el extremo oeste del pantano, a menos de un kilómetro, nos encontraremos con la carretera asfaltada que se dirige al pueblo de Ribota.
En este punto, tomaremos el camino de tierra que sale a la izquierda y continuaremos por él obviando todos los desvíos que salen a la derecha del mismo, para continuar siempre paralelos al pantano hasta volver a la presa.



A los pies del Pico del Cabrio y paralela al río Hijuela, discurre una antigua calzada empedrada que enlaza los pueblos de Irús y Arceo atravesando una zona de abundante vegetación en la que predominan acebos, hayas y encinas.
Existen tres hipótesis sobre el origen de esta antigua vía de comunicación: la primera, afirma que forma parte de la vía romana Flaviobriga (Castro Urdiales)- Pisoraca (Herrera de Pisuerga) que conectaba estas dos antiguas colonias romanas atravesando en su recorrido el Valle de Mena; la segunda, mantiene que en función del trazado que presenta así como de sus características constructivas, esta vía no sería anterior al s. XVIII, y por último, la tercera hipótesis sostiene que pudiera tratarse de un antiguo camino de origen neolítico utilizado desde entonces por la población indígena y posteriormente por los romanos sin adecuarlo a las características técnicas de una vía romana.


ITINERARIO:


Partimos desde el merendero situado a la entrada del pueblo de Irús. Recorridos unos metros, nos desviaremos hacia la derecha por una callejuela que se dirige a la iglesia y que la bordea por la izquierda para bajar hasta el cementerio. En este punto, continuaremos por el mismo camino atravesando una alambrada que cerraremos una vez que hayamos pasado.
A partir de este punto y apenas recorridos unos metros, comenzaremos a ver el empedrado de la vía. Siguiendo la calzada, que deja siempre el río a la derecha, llegaremos a un primer cruce en donde continuaremos por el camino de la izquierda siguiendo el empedrado.
Recorridos unos 200m nos encontraremos con dos espectaculares cascadas que forma el río Hijuela en épocas de abundantes lluvias y nevadas. Por un pequeño sendero que sale de la calzada a la derecha se puede acceder hasta la base de la segunda cascada.
A unos 300m de este punto, aparece un segundo camino, a la derecha, que desciende hacia la ribera del río y que ignoraremos. Continuando por la calzada, nos encontramos con una cancela y dos alambradas más que abriremos y volveremos a cerrar para proseguir nuestro camino en dirección al pueblo de Arceo.


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